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Leo, el Signo Zodiacal del mes

22 julio 2009

LeoDel 23 de julio al 23 de agosto.

Signo de fuego. Regido por el Sol.

Sus Rasgos

Leo es extremadamente vital. Persona segura de sí misma, plenamente consciente de los recursos de que dispone, ambiciona el poder y se siente gozoso si alcanza el éxito, sobre todo si se le reconoce colectivamente. Planta cara al destino con intención de encauzar la existencia y disfrutar de todos los momentos de la vida íntegramente, de forma que se sienta seguro.

Se guía estrictamente por objetivos materiales sin preocuparse del desarrollo interior ni de cultivar su espíritu.

El Leo que sepa mantener las riendas tensas para conducir fortaleza y energías, logrará desarrollar su personalidad armoniosamente.

No alberga maldad, es diáfano, desprecia el fingimiento y las intenciones enrevesadas.

Su Carácter

Leo es una persona orgullosa. En una conversación de varias personas, será el que lleve la voz cantante y al que todos presten atención, ya que si nota que no le hacen caso, dibuja en el rostro un mohín de disgusto hasta que alguien se interese por lo que le sucede.

Leo se siente convencido de que es más sabio que los demás; y sufre cuando no se ve respetado y admirado por los demás.

Sabe emplear la inteligencia y no acostumbra a perder tiempo en tareas baldías.

Leo rara vez acaba en soledad y menos aún deja transcurrir la vida sin compartirla. No deja pasar mucho tiempo desde que rompe una relación hasta que se embarca en un nuevo romance. Si alguien le ofrece echarle una mano para aligerar su carga, no consiente el más mínimo apoyo, se basta solo.

Es generoso cuando alguien le demanda ayuda económica, aunque por su orgullo, no será fácil que pida dinero prestado, a no ser que sea por una causa vital. Tampoco acostumbra a aceptar los consejos ajenos.

Es hábil en el mando y muy astuto para deshacerse de asuntos delicados que puedan ensuciarle las manos.

Leo reconoce el valor de la amistad y sabe ser leal.

El Amor

Leo ama con pasión, pues se deleita cuando lo quieren. Entiende el amor como el romance deslumbrante en el que se hacen realidad todas las ilusiones, pues vive enamorado del amor. Derrocha ternura, afecto y pasión.

El hombre Leo es apasionado y afectuoso, y entrega un amor sin condiciones, además de ser fiel, sincero y dadivoso. Pero si se tuerce cegado por el orgullo, se transforma en un sujeto egoista, autoritario e insensible capaz de desencadenar disgustos deplorables.

La mujer Leo alberga ese punto de orgullo que despierta la necesidad de verse reconocida por el prójimo y admirada. Precisa enamorarse de un hombre que suscite su admiración, por el que sienta un profundo amor y que posea el talento que ella desea venerar.

El Sexo

La mujer Leo combina el sexo y el afecto equilibradamente y entiende la forma de entregarse y recibir la satisfacción sexual sin romper el hechizo del romance.

Es arrogante y altiva con los desconocidos, pero cuando se ve rodeada por los brazos del hombre al que ha otorgado el privilegio de amarla, se transforma en una apasionada mujer que destila cariño y sexualidad, y desea inconscientemente que el amante ponga todo el empeño en colmarle las necesidades físicas, haciéndola sentirse venerada y vehementemente anhelada. Cuando se siente plenamente deseada y adorada, es capaz de desarrollar una pasión lujuriosa y salvaje.

Casi nunca es promiscua una vez que ha elegido a un amante digno de ella. Los celos pueden transformarla instantáneamente en una diosa gélida, a la que no le queda ni rastro de calor, ni sexual ni emocional.

El hombre Leo aborda la relación sexual con ardor y afabilidad y gusta de dominar a su amante tras conquistarla con dulzura protectora, lo que transforma la pasión en éxtasis en la unión entre un hombre y una mujer.

Tras una disputa se vuelve un amante generoso y almibarado. Prefiere emplear esta táctica, ya que es un tanto inhábil cuando ha de recurrir a las disculpas verbales.

Sabe  arreglárselas para convertir el acto físico en una demostración de dulzura, que proporciona a la amada una seguridad emocional que transforma el sexo en la expresión cálida del amor. Leo abre de par en par el corazón y el espíritu si siente que su pareja deposita su confianza en él; es por eso por lo que el hombre Leo inspira afecto y un irreprimible anhelo de estrecharlo entre los brazos.

Es más fiel, afable y tranquilo después del matrimonio que antes.  El hombre Leo que encuentra en casa adoración y afecto suficientes, jamás sale en busca de otras mujeres. Pero si descubre el engaño por parte de la mujer, será el fin de la relación.

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